La palabra, como lugar de encuentro, de aceptación y conocimiento de la otredad, merece ser tratada con el respectivo cuidado. Ella, capaz también de romper lazos, de interrrumpir sintonías, nos reclama ser "con-sentida", ser ágil y certera: nos convoca a conocerla.
En este talller aprendimos qué es la entrevista, su papel en cualquier ejercicio de investigación y cómo saber hacer una entrevista es convocar un arte. Tuvimos una primera experiencia de entrevista en la que cada grupo preparó una guía de entrevistas semiestructurada, lo puso a prueba al interior de su grupo y con otro grupo. Ésto, nos permitió generar reflexiones posteriores sobre la técnica como tal, discutiendo los pormenores de estar en el lugar de entrevistado o del entrevistador, sobre lo invasivo que puede ser el lente, y sobre la profundidad del manejo del tema.
Aquí dos memorias de lo que fue ese día: el primero es un ejercicio de ensayo al interior de los grupos; el segundo, vilmente castrado por el reloj, un ejercicio de entrevista inter-grupos.
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